LA VEJEZ

El proceso de envejecimiento va gradualmente modificando nuestro organismo. El anciano va percibiendo los cambios físicos propios y los de su entorno. También lo psíquico sufre una transformación en lo que se refiere a las creencias, los valores y las conductas.

Se produce una mutación en lo físico y en lo social, donde la persona se desenvuelve; el medio social se va reduciendo y, por consiguiente, la movilidad y los nuevos panoramas cada vez se estrechan más.

Los hechos internos y externos afectan y preocupan al anciano, que modifica los hábitos de conducta y su forma de relacionarse. Este cambio se produce en forma gradual y progresiva.

En esta metamorfosis parece ser que intervienen gran cantidad de factores y, según la calidad de la propia vida interior, se modela la personalidad a medida que se envejece.

Al comparar una persona de setenta años con otra de la misma edad pero con una vida espiritual rica, con formas distintas de encarar la vida y los problemas de la existencia, surgen diferencias claramente visibles en lo que se refiere al envejecimiento.

La vejez de cada ser humano depende de cómo ha vivido en la sociedad, de su profesión u oficio, de los beneficios obtenidos, de la alimentación, etc. Los factores físicos o biológicos y los psicosociales influyen y gravitan en su proceso de transformación en la tercera edad.

En nuestra sociedad parece que se encuentra la necesidad de despojarse de una carga: de los ancianos. Cuando se entrevista a los internos de algunos de los establecimientos geriátricos públicos y privados prevalece una respuesta: "Me tienen aquí porque molesto". Otra sería: "Yo estoy aquí porque no he sabido prever el futuro".

Sucede también en las familias que no quieren hacerse cargo de sus padres ancianos, y más en los casos donde la pareja se rompe y queda únicamente uno de sus miembros.

La alternativa sería internar al anciano en un establecimiento, ya que la vida actual de los hijos, que han constituido a su vez una familia, con hijos que atender y trabajos que cumplir, hace que no puedan dedicarse a sus padres ancianos.

Por otro lado hay ancianos que están contentos de convivir en un geriátrico o asilo: se ven atendidos, asistidos, bien provistos y resguardados en lo que se refiere a la asistencia médica. Estos ancianos suelen responder: "Yo estoy muy bien, me atienden en todo; cuando yo he tenido que atender a todos durante mi vida, esto es como una compensación". (¿Será del todo cierto?). Frente a ello se encuentran las respuestas de los hijos: "Yo traigo a mis padres para que los atiendan como ellos se merecen, que nos les falte nada" (¿Será del todo cierto?).

Sin duda sería de suma importancia saber si es realidad lo que unos y otros afirman. Por otra parte, es cierto que existen instituciones con gran confort y asistencia, en las cuales los ancianos se sienten como si estuvieran en hoteles de primera.

Inevitablemente se da también quienes han perdido el encuadre familiar, se sienten abandonados, sin el contacto y el cariño de sus familiares: sin la alegría que necesitan. La tristeza se evidencia en la poca inclinación de responder a las preguntas.

¿Sería posible transformar la sociedad, establecer un nuevo concepto y una nueva realidad de lo que es una “familia”?¿Sería posible que los mismos ancianos construyeran su forma de vida y dirigieran sus propios establecimientos, y los que quisieran fueran por sus propios motivos, necesidades y gusto a establecerse, si lo consideran necesario?

¿Podríamos establecer instituciones en los que los ancianos tuvieran satisfechas las necesidades de cariño, afecto y amor? En esto tiene mucho que decir el Equipo de la Página de la Vida.

Nadie mejor que ellos mismos para mejorar su calidad de vida; nadie sabe más que ellos mismos sobre lo que necesitan y desean. Si les diéramos la posibilidad serían los creadores de su propio destino. Y el crear es vida.

Por otra parte, hasta hace poco tiempo se pensaba que declinaban también las funciones intelectuales, pero según especialistas en el tema, uno de ellos es el Dr. Winter, autor de "El Poder de la mente", se puede mejorar la inteligencia durante toda la vida, manteniéndose el ser humano intelectualmente activo durante su existencia. Existen sin embargo variables biológicas (como las enfermedades), que incidirían en ello.

Es importante destacar que el porcentaje de ancianos que ingresan a un asilo o geriátrico, es más alto por una razón puramente social que el correspondiente a razones exclusivamente médicas.

Esto demuestra que las causas psicosociales son determinantes paras su internación. ¿Cabe reflexionar, para repreguntarse, cuáles son los motivos que los familiares exponen para la internación?

"La capacidad psicofísica, la movilidad, la alimentación, la demencia senil, la higiene personal, la incontinencia, los cuidados médicos y de enfermería son situaciones en las cuales se evidencia un menor porcentaje de internación".

La parte social es el motivo de mas peso. ¿Se supone que la vejez de un miembro de la familia sería una carga para el grupo familiar? Es de destacar que en este último caso, se trata de una internación hospitalaria. Lo que equivale a decir que la vejez es considerada una enfermedad.

 

 

 

Motivos por los que se internan a las personas

 

 

 

 

 

 

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