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Sinceridad.
Casi todo el mundo ha sentido la desilusi ón de descubrir la verdad, esa verdad que descubre un engaño o una mentira. Casi todos hemos sentido la incomodidad que provoca el sentirnos defraudados, es una experiencia que nunca deseamos volver al vivir y que, a veces, nos impide volver a confiar en las personas, aún sin ser las causantes de nuestra desilusión. Pero la sinceridad, como las demás virtudes, no es algo que se deba esperar en los demás, es un valor que se debe vivir para respetar la amistad, para ser dignos de confianza... La sinceridad es una virtud que caracteriza a las personas por la actitud congruente que mantienen en todo momento, que se basa en la veracidad de sus palabras y acciones.
Ser sincero exige responsabilidad en lo que se dice, y evitar dar rienda suelta a la imaginaci ón o hacer suposiciones. Para ser sincero también se requiere “tacto”, lo que no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando se le debe decir a una persona algo que particularmente pueda incomodarla lo primero que se debe ser es conscientes que el propósito es “ayudar”. No es bueno hacerlo por despecho, enojo o malevolencia. Eso tiene otro nombre, y no es el de sinceridad, aunque lo que se diga no falte a la verdad. Hay que encontrar el momento y lugar oportunos. Esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.En algunos momentos la sinceridad requiere valor, nunca se justificar á el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. La persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, y sin temor al que dirán.Para ejercer la virtud de la sinceridad es necesario distinguir entre hechos y opiniones, entre lo importante y lo secundario, a qui én se debería contar qué cosas, el momento oportuno y explicar por qué. La sinceridad supone sensibilidad y tacto, discreción y oportunidad. Porque ser sincero no consiste en decir todo a todos y siempre. El discernimiento será, como siempre, la herramienta fundamental que dará sentido a esta virtud.
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