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Sepamos ampliar la perspectiva.
Como Dios es el Centro de cada una de las cosas que hacemos, en la medida en que uno sea consciente de lo que está haciendo, será consciente del centro, de Dios, y éste le permitirá hacerlo mejor, o disfrutarlo mejor. No se trata de realizar un sobreesfuerzo, no es un doble esfuerzo que hemos de hacer para estar atento a nuestro trabajo y a Dios, sino que se trata sencillamente de ensanchar nuestra perspectiva de cada una de las cosas que hacemos, para incluir, para percibir lo que hay detrás de la apariencia, detrás de la manifestación, detrás de lo que se mueve, incluyendo ese punto central, esa fuente central que se manifiesta tanto en uno como en la cosa o en la persona con quien estamos tratando. |
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