|
Respeto de la Ley de Dios. El esp íritu de Dios infunde en nuestra alma un sentido de profundo respeto por la Ley de la consciencia y del amor y por todo lo que debemos realizar, liberando nuestra conducta de las tentaciones del temor servil y enriqueciéndola con el respeto filial, ese respeto empapado de amor. El respeto hacia la Ley de la Vida nos induce a obrar adecuadamente en las pruebas, a no ceder a la tentación, a evitar todo mal y no contradecir jamás ni separarnos de Aquel a quien amamos y constituye nuestra razón de ser y de vivir. |
|
|