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El
remedio.
¡Qué hermosa la primavera en
el bosque!
Nadie habita alrededor,
sólo nubes de salpicaduras brumosas
sobre los torrentes que se precipitan.
El camino da vueltas y sube
donde los monos gritan en los árboles.
El eco del rugir de un tigre
resuena entre las colinas solitarias,
acallando el susurro de los pinos
y el graznido de las aves.
Orillando las peñas que gotean,
asciendo hacia la cumbre
o descanso en un ribazo de guijarros
para atisbar por entre la maraña
los muros distantes rodeados de fosos
de donde llega suavizado el ruido de la ciudad.
Comentario.
Este poeta, Shih Té, celebra las delicias del retiro en unos versos
encantadores titulados “El remedio”. |
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