La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 

El Yoga. 

Es la terapia relajante más difundida en el mundo entero y una de las pocas que ha conseguido permanecer año tras año. Aunque en la actualidad está bastante desplazada por las especialidades que potencian el cuerpo, como el aeróbic, el culturismo o la gimnasia sueca de mantenimiento, consigue tener su hueco en todos los gimnasios gracias precisamente a su gran diferencia con todo lo conocido.

Desarrollada en un país eminentemente pobre como es la India, pero donde las creencias religiosas son mucho más firmes que en Occidente, el yoga fue en principio una forma corporal de meditar, más que una terapia para el cuerpo. Con el paso de los años los grandes yoguis descubrieron nuevas aplicaciones y observaron que determinadas posturas, torsiones y estiramientos conseguían mejorar también la salud.

Cuando los primeros maestros de yoga llegaron a Occidente encontraron gran rechazo por las personas, acostumbradas a mejorar su salud mediante ejercicios activos, no entendiendo que adoptando una postura durante varios minutos se pudiera mejorar algo más que el carácter. También hubo otro problema adicional y es que esta gimnasia estaba elaborada para el cuerpo de los habitantes de la India, delgados, poco musculosos, cerebralmente poco inquietos y dotados de gran elasticidad. Lo que un principio se pregonaba como magnífico tratamiento para el cuerpo y la mente terminaba siendo una tortura para sus practicantes, además de algo soporífero que inducía más al sueño que a la meditación.

Con el paso de los años las cosas alcanzaron su punto medio y al menos un asunto quedó claro: el yoga no era apto para todo el mundo, como tampoco lo son la mayoría de las gimnasias. Cada cual debe elegir aquella modalidad que encaje en su mente y cuerpo, siendo el yoga una buena opción.

 

Finalidad

La palabra yoga quiere decir unión, ya sea entre nuestra alma y Dios, o entre nuestro cuerpo y la mente. También hay quien prefiere considerarlo como la unión de nuestra personalidad oculta con la superficial, el consciente con el inconsciente. De ser así, mediante su práctica conseguiremos llegar a las enormes energías que fluyen en nuestro interior y que los chinos describen como CHI, las cuales solamente podemos movilizar mediante prácticas muy complejas de meditación y relajación.

Sus practicantes dicen que se puede incluso mejorar nuestra percepción extrasensorial, la telepatía, la comunicación con los muertos, el control sobre el dolor y las emociones, la capacidad artística, las aptitudes para la metafísica, las elucubraciones y hasta la comprensión perfecta de los tratados filosóficos de la antigüedad. Por supuesto también mejoraremos nuestra capacidad para comunicarnos con el ser supremo.

En el aspecto más real o más tangible, la práctica del yoga nos puede proporcionar una mayor calma espiritual en momentos de tensión, un mejor control de nuestras emociones, cierta bondad exterior para con los demás y una visión más profunda y clara de los problemas.

 

Unión cuerpo-mente

Es una incógnita la dualidad que existe entre nuestro cuerpo y nuestra mente, ya que parece que ambos están en continua oposición o al menos son independientes. Lo que uno necesita parece que el otro lo niega o lo aborrece. Mientras el cuerpo nos demanda una serie de necesidades y apetitos puramente básicos o esenciales, la mente se ocupa de frenar nuestros impulsos y nos crea numerosos sentimientos que nos dejan perplejos. Nos crea la conciencia, los remordimientos, la tristeza, la sensación de soledad, la solidaridad, el amor por el prójimo, el respeto al débil y una serie interminable de sentimientos que, en principio, están en oposición a las necesidades del cuerpo. Éste, con un comportamiento similar a cualquier otra especie, necesita sobrevivir y para ello no le importa quitar el alimento a otra persona, puede que matar tampoco le resulte desagradable, le encanta aparearse con toda hembra que se ponga a su alcance y defender su territorio se convierte en una necesidad primaria. Afortunadamente, como ya hemos dicho, la mente se encarga de controlar todo ello y hacernos un poco (solamente un poco) más humanos.

Nuestros deseos corporales son además inestables y lo que hoy se nos antoja maravilloso mañana es desagradable y en este vaivén emocional gastamos un caudal enorme de energía, lo que nos conduce además a fuertes tensiones y una pérdida del remordimiento muy significativa. Con esto nuestra vida se nos malogra, la desperdiciamos.

Según los expertos, es en esta dualidad entre el cuerpo y la mente donde radican la mayoría de los trastornos del carácter, la ansiedad, el estrés, la apatía, la agresividad y la intolerancia. En la medida en que nuestra parte exterior, nuestras necesidades básicas, estén complementadas con nuestras facultades interiores y podamos potenciar la energía interna, llegaremos a un estado de conciencia y equilibrio tan perfecto que nos sentiremos unas personas distintas, más felices y por supuesto menos estresadas. Y todo ello se puede lograr sin grandes sacrificios, sin esfuerzos físicos, de una manera fácil, en solitario o en comunidad, todo ello gracias a la práctica del yoga.

Esta gimnasia hindú pretende ir más lejos aún, ya que trata de unificar el espíritu, el intelecto y el cuerpo. Mientras el cuerpo es el que nos mueve nuestra capacidad de supervivencia y nos fuerza a la reproducción, la mente nos hace que estemos felices en este mundo o nos traiciona haciéndonos desgraciados. Como colofón, el espíritu es lo que nos diferencia de los animales, lo que según los creyentes nos acerca a Dios, a la otra vida, y nos da un rayo de esperanza para esa meta que se llama eternidad. Pues en la medida en que potenciemos las facultades internas y hagamos menos caso de las necesidades corporales, así podremos alcanzar la felicidad.

 

Filosofía o gimnasia

Pero no se asuste el lector ante tanta filosofía, ya que lógicamente lo único que pretenden la mayoría de las personas que hacen yoga es realizar un método de gimnasia diferente que les relaje lo suficiente para seguir en esta complicada sociedad en que vivimos. Si además conseguimos encontrar esa alma, reencontrarnos con el ser supremo o entender el sentido de la vida, pues miel sobre hojuelas; pero debe quedar claro que la práctica del yoga puede ser tan sencilla o complicada como nosotros queramos, pero ello no implica que debamos convertirnos en un devoto de Buda, basta con admitir que tenemos mente y cuerpo.

 

Modalidades de yoga

Aunque la palabra yoga puede hacernos creer en un tipo de gimnasia curativa o meditación, lo cierto es que bajo ese nombre se engloban la mayoría de las filosofías orientales, y antes de elegir una deberás saber con certeza qué es lo que te ofrece cada una de ellas.

Éstas son las más populares:

HATHA YOGA: Es la gimnasia yoga propiamente dicha y la que emplea los movimientos y posturas corporales como medio para perfeccionar la mente.

KARMA YOGA: Hace énfasis en nuestro potencial externo, nuestras actividades, para mejorar nuestra capacidad de trabajo y relación social. Tener buen "karma" quiere decir que nuestra vida futura será placentera y feliz, en contraposición a quienes han llevado una vida desordenada, que serán obligados a repetir sus fracasos. Es el equivalente a la doctrina cristiana.

RAJA YOGA: Potencia las cualidades internas energéticas, el CHI, así como el desarrollo de la actividad mental. Es similar a otras terapias chinas y japonesas desarrolladas a través de las artes marciales.

MANTRA YOGA: Emplea los sonidos, junto con ciertas posiciones en los dedos de las manos, para mejorar y potenciar la salud, la intuición y la integración con la naturaleza. Se utiliza frecuentemente con la práctica del ninjutsu y se piensa que nos da un estado superior de la conciencia y las facultades físicas. Cada mantra nos proporciona un beneficio a nosotros mismos, aunque también nos servirá para ayudar a los demás.

 

Requisitos para un mejor aprovechamiento del yoga

Indudablemente, no podremos obtener todos los beneficios del yoga si solamente lo consideramos como una gimnasia oriental, algo sofisticada y mística, pero simplemente una gimnasia más. Las siguientes indicaciones serán, pues, complementos indispensables para mejorar en profundidad nuestro cuerpo y mente mediante la práctica del yoga:

· Abstinencias: Habrá que evitar cualquier actitud violenta, agresiva, mentirosa, ambiciosa hacia los demás, manteniendo una vida sexual monógama.

· Pautas religiosas: Es el momento de ponernos en paz con nuestro dios.

· Posiciones: En yoga se denominan asanas y son las tradicionales posturas que tanto hemos visto y que debemos adoptar en nuestras clases. Deberán ser estables, cómodas, placenteras, relajantes y curativas. Una vez dominadas físicamente, es el momento de empezar a trabajar la mente, no antes.

· Respiración: La forma de respirar correcta deberá formar parte desde entonces de nuestros hábitos de vida saludables y por supuesto de una manera más intensa durante la práctica de los asanas.

· Concentración: La mente no puede estar ausente durante los ejercicios y uniendo ambos podremos mejorar sensiblemente nuestras cualidades intelectuales. Durante los asanas hay que procurar aislarse totalmente del mundo externo, hasta el punto de no escuchar lo que ocurre a nuestro alrededor.

· Meditación: La diferencia con el estado anterior es que ahora no pensamos en nuestro cuerpo sino en nuestro papel en el mundo. Analizamos el misterio de la existencia y la razón de vivir.

· Unión: Una vez comprendidas y analizadas todas las conclusiones anteriores, deberemos unirlas para lograr así ese estado superior que hemos pretendido con la práctica del yoga.

 

Beneficios

Aunque la mayoría de la gente considera el yoga solamente como un ejercicio de relajación, lo cierto es que sus utilidades son mucho mayores y pueden abarcar campos terapéuticos en principio muy intensos. De una forma resumida, el yoga nos puede proporcionar lo siguiente:

1. Un mejor estado de salud en general, incluso en aquellos casos en los cuales la medicina química ha fracasado.

2. Un binomio del cuerpo y la mente mucho más completo que cuando no potenciamos esta dualidad.

3. Posibilidad de llegar a estados de conciencia y del subconsciente muy superiores.

4. Mejor comprensión de las creencias religiosas.

5. Mejor entendimiento del destino y de nuestra misión en este mundo.

6. Menor dependencia de las apetencias humanas.

7. Un dominio más completo sobre nuestras propias emociones.

8. Corrección de nuestros problemas emocionales y de conducta.

9. Aumento de nuestra capacidad de concentración y aislamiento del entorno.

10. Mejor dominio sobre nuestras funciones físicas autónomas, como la respiración, los movimientos intestinales y el ritmo cardíaco.

11. Aumento de nuestras energías sin desgaste energético.

12. Mejor aprovechamiento de los momentos de reposo.

13. Aumento de nuestra percepción extrasensorial.

14. Aumento de nuestra productividad.

Si consideramos la enfermedad como una respuesta a nuestra personalidad, a nuestros hábitos de vida y a la existencia de elementos hostiles en nuestro entorno, cualquier tratamiento curativo debería ir dirigido a los tres frentes si se quiere restablecer la salud de una manera global y definitiva.

 

Cómo llegar a una relajación adecuada

Es prácticamente imposible que durante las primeras horas de práctica podamos encontrar ese estado de bienestar que buscamos.

Las mismas posturas que a los veteranos le son sumamente fáciles de asimilar, se nos hacen imposibles y hasta dolorosas los primeros días, especialmente cuando debemos estar inmóviles durante algunos minutos. En el mismo sentido, también nos será difícil conseguir aislarnos del entorno y concentrarnos exclusivamente en nosotros mismos, en nuestro interior, hasta el punto en que logremos dejar nuestras preocupaciones fuera de nuestro consciente.

Para ello debemos ser conscientes de que la consecución de una mejora física y psíquica lleva su tiempo y no debemos desilusionarnos con las primeras sesiones.

Los primeros días será difícil que consigamos dejar a un lado los problemas personales, especialmente porque la actitud de silencio y reflexión nos inclinarán precisamente a ello, a que nos concentremos en el análisis de nuestra situación personal. Pero ahora lo que estamos haciendo no son ejercicios espirituales ni una terapia para mejorar nuestra relación social, sino una forma de mejorar nosotros mismos, ya que se supone que hemos acudido al yoga porque necesitamos mejorar. Una vez logrado esto, es cuando podemos pensar en ayudar a los demás.

En la medida en que aprendemos a relajarnos conseguiremos aislarnos de nuestro consciente, de nuestro entorno, y habremos entrado en un mundo personal intenso y placentero. Es como si dejáramos nuestros problemas aparcados en el exterior y pudiéramos concentrarnos en nuestro interior de modo exclusivo.

 

Menú de este tema

Home