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PROTOCOLO XXI.
Los empréstitos interiores.- El pasivo y los impuestos.- Las
conversiones.- Cajas de ahorro y la renta.- Impresión de la Bolsa de
valores públicos.- Tasación de valores industriales.
5.- Viene después el tiempo de las conversiones que disminuyen solamente
el pago de (o mejor dicho el monto) los intereses, pero sin amortizar la
deuda, conversiones que, además, no pueden hacerse sin el consentimiento
de los que cubrieron el empréstito, o sea los prestamistas. Al anunciarse
una conversión, se ofrece devolver el dinero a los que no estén dispuestos
a aceptarla. Si todos expresan su deseo de recobrar su dinero, el gobierno
queda preso en sus propias redes y se encuentra imposibilitado de cumplir
su oferta. Afortunadamente, los súbditos de los gobiernos GOYIM, poco
versados en negocios financieros, siempre han optado por sufrir la pérdida
consiguiente a la baja de interés mejor que correr el riesgo de nuevas
inversiones de su dinero, con lo que muchas veces han dado a los gobiernos
las facilidades necesarias para poder descargarse de un pasivo de muchos
millones.
7.- Así una bancarrota manifiesta demostrará a las naciones la falta absoluta de unión entre los intereses de los pueblos y los gobiernos.
8.- Reclamo toda vuestra atención sobre este hecho y los que a
continuación mencionaré. Hoy todos los empréstitos interiores están
consolidados por las deudas llamadas flotantes, esto es, por deudas cuyo
pago es más o menos cercano. Estas deudas están constituidas por el dinero
colocado en las cajas de ahorro y en las cajas de reserva. Como estos
fondos quedan por largo tiempo en manos de los gobiernos, se evaporan en
el pago de intereses de los empréstitos exteriores, y en su lugar entra en
las cajas una suma equivalente de depósito de la renta.
10.- Cuando nosotros lleguemos al poder, ocupando el trono del mundo, todos estos agujeros en la hacienda y las finanzas quedarán cubiertos, sin que quede de ellos ni el recuerdo, pues no es cosa que convenga a nuestros intereses; suprimiremos igualmente las Bolsas de Fondos Públicos, pues no consentiremos que el prestigio de nuestro poder se resienta por la fluctuación de precios de nuestros valores. Estos serán declarados por ley al precio de su valor completo sin fluctuación posible (el alza entrega el pretexto para la baja y así es como desde el principio de nuestra campaña hemos jugado nosotros con los valores de los GOYIM).
11.- Sustituiremos las Bolsas por grandes establecimientos de crédito especial cuyo objeto será tasar o cotizar los valores industriales según las miras del gobierno. Estos establecimientos estarán en condiciones de lanzar sobre el mercado quinientos millones de valores industriales por día. De esta manera todas las empresas industriales quedarán bajo nuestra dependencia. ¡Ya podéis imaginar el poder que conquistaremos por este medio!. |
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