Todos
los azúcares sin excepción inhiben la secreción estomacal de jugos
gástricos. Esto se debe a que los azúcares no se digieren en la boca ni en
el estómago, sino que pasan directamente al intestino delgado para su
digestión y asimilación. Cuando se consumen en combinación con alguna
proteína, como un pastel después de un bistec, no sólo inhiben la digestión
de las proteínas al inhibir la secreción de jugos gástricos, sino que los
propios azúcares quedan atrapados en el estómago en lugar de
pasar
rápidamente al intestino delgado, y esta demora permite que las bacterias
fermenten el azúcar, liberando toxinas y gases nocivos que aún perjudican
más la digestión.
Tenemos que evitar el consumo
de azúcares y proteínas en la misma comida.