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La percepción de control.

Los efectos positivos de fomentar la sensación de control entre las personas mayores, tanto en instituciones como en la propia comunidad, están suficientemente comprobados. La idea central es proporcionar a la persona mayor la posibilidad de elegir situaciones en las cuales pueda experimentar que sus esfuerzos son útiles. Se encuentra una clara relación entre la percepción de control y el bienestar.

Por ejemplo, es muy diferente que una persona mayor sienta que es competente y que está capacitado para tomar sus propias decisiones a que, por el contrario, se vea a sí misma sin responsabilidad, que la responsabilidad sobre sí y sobre sus necesidades la tienen otros

Las personas que conservan el sentido de responsabilidad suelen vivir con un mayor bienestar físico y emocional y en un mayor nivel de actividad. Incluso se observa una tasa de mortalidad más elevada en los que sienten que han perdido la responsabilidad.

Los efectos benéficos de saberse con el control han sido también comprobados en relación con el ingreso en una residencia: así, se sabe que el traslado a una institución provoca menos problemas de salud cuando la persona mayor participa en algún grado en la toma de decisión sobre este evento. Además, el que las personas que viven en instituciones puedan decidir sobre la duración y el momento de recibir a las visitas favorece su estado de salud.

La percepción de control personal lleva consigo el cumplimiento de las siguientes condiciones:

a) Que la posibilidad de elección sea real y no esté predeterminada.

b) Que los mensajes acerca de la capacidad de control no fomenten sentimientos de indefensión. Esto se debe a que las posibilidades de control no son realistas por el nivel de incapacidad de la persona.

c) Que la persona realmente quiera hacer una elección y la considere relevante.

d) Que se establezcan situaciones en las que se fomenta el control, pero que las personas no experimenten sus esfuerzos como vanos.

En muchas ocasiones, la mejor ayuda consiste en ofrecer conocimiento y animar a las personas para que intenten superar los obstáculos por sí mismos. Pero esto hay que hacerlo con cautela, porque mientras para unas personas esto es positivo, a otras determinadas circunstancias les supera, y al limitar tanto la ayuda, fomentamos lo que no deseamos, su dependencia.

Hay que tener en cuenta que en circunstancias de pérdida de capacidad física las personas pueden necesitar mantener una "autonomía interna" a través de la expresión de necesidades de dependencia. Por ello, es posible que, en determinadas situaciones, animar a una persona mayor para que mantenga sensación de control y autonomía puede obstaculizar que exprese plenamente sus necesidades de cuidado cuando ésta puede ser la forma de "sentirse en el mundo".

 

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