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Locos y poseídos.
Pero, pese a todo lo dicho, sí existía un peligro cuando uno jugaba con los espíritus infernales, queriendo burlar impunemente al Mefistófeles de turno. Muchos libros nos hablan de magos y hechiceros, de brujos que se han vuelto locos al intentar evocar y dominar al maligno, de gente que ha caído bajo las redes del diablo y ha sido poseída. Pero cuidado: hagamos rápidamente una distinción. No es lo mismo volverse loco que ser poseído. Porque (¿lo habían supuesto ustedes ya?) aquí también hay que hacer una distinción entre magia y demonología cristiana, entre espíritus malignos (o fuerzas astrales) y diablos.
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