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El nido vacío.
Cuando la mujer tiene una edad mediana, sus hijos abandonan el hogar (para
ir a trabajar, a estudiar a una universidad en otra localidad o para
casarse). La mujer madura tiene que abandonar una de las claves de su
identidad: su ocupación como madre. La expresión síndrome del nido vacío se
ha utilizado para describir los casos de depresión de las mujeres a esta
edad. Es interesante señalar que las "supermadres" y no quienes escogen
carreras no tradicionales son más propensas a esta depresión. Las
supermadres han invertido tanto de sí mismas en su papel que, cuando éste
toca a su fin, su pérdida es mayor. Las mujeres que trabajan en régimen de
jornada laboral completa sufren menos este síndrome que las que no trabajan
fuera de casa.
Muchas mujeres dicen: "mi carrera era mi hijo". En contra del síndrome del
nido vacío, aunque algunas mujeres se encuentran momentáneamente
tristes, solas o asustadas, esto no quiere decir que están deprimidas por la
marcha o la próxima partida de sus hijos. El sentimiento predominante en
muchas de ellas es de alivio. En madres que han sacrificado tanto por sus
hijos, esa reacción quizá no resulte demasiado sorprendente. En vez de
experimentar una depresión paralizante, la mayoría de las mujeres encuentra
nuevas ocupaciones y reorganiza su vida cotidiana.
Es probable que algunas mujeres experimenten la depresión del nido vacío,
pero no todas lo sufren. Para quienes padecen esta depresión, la experiencia
puede durar poco. Quizá sea más importante la capacidad de la mayoría de las
mujeres para adaptarse a los cambios radicales que se producen, a esas
edades, en sus vidas y papeles. |
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