La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 


El ego: etiqueta pegada a ninguna parte.
 

Empezaremos por aceptarnos lúcidamente para desde esa aceptación ir introduciendo modificaciones que conlleven un cambio interior real. Descubriremos los códigos obsoletos de nuestra evolución de especie, los filtros socioculturales y adoctrinamientos, para poder emerger de su absorbente espiral. Y comprenderemos que en nuestro estado actual de evolución seguimos siendo muy parecidos a los cavernícolas (más ladinos para manipular, denigrar, explotar) y que hemos puesto todo el empeño en un progreso exterior que no se ha visto correspondido en absoluto por el progreso interno.

No es corto, desde luego, el itinerario hacia la libertad interior, pero ganar el cielo por asalto requiere la intrepidez del guerrero espiritual. Como señalaba Ouspenski con su habitual precisión, desde nuestro crepuscular estado de consciencia ni siquiera comprendemos lo que es la comprensión. Fascinados por el holograma de nuestro narcisismo, poniendo nuestras mejores energías al servicio de un ego vorazy simiesco, víctimas de nuestras más primitivas reacciones, infectando nuestro neurograma con unaavidez y un odio sin límites que los deterioran irremediablemente, nos sumimos en el sueño profundo de nuestra vieja psicología y sus propensiones mecánicas y conformamos una sociedad dormida y desequilibrada que a menudo es dirigida por gobernantes todavía más dormidos y desequilibrados, porque esta hermosa orquídea no logra despuntar en el estercolero de la ofuscación.

La meditación es un remedio para relacionarse con uno mismo más allá de las redes de lo autorreferencial y poder comenzar a desapuntalar el ego. Porque no hay nada que sea comparable a un instante de paz y porque la bendición está en una mente clara que actúe y se relacione con cabal claridad, se trabaja meditacionalmente para poner las condiciones que puedan lograr una revolución interior y una evolución no sólo racial, sino especialmente individual, pero no narcisista.

Esa etiqueta pegada a ninguna parte que es el ego debe comprender que tiene que autoinmolarse para poder acceder del antimundo que nos fascina y esclaviza al mundo de mística claridad y fecunda comprensión que nos permitirá establecernos en lo existencial y no seguir envejeciendo, ganando en kilos pero no en sabiduría.

 

 

Menú de este tema

Home