Cientos de millones de niños
sufren los graves efectos de la pobreza. Suelen vivir en habitaciones que
albergan a más de cinco personas y que tienen suelo de barro. Muchos de
ellos carecen de fuentes de agua potable y tienen que caminar más de 15
minutos para obtenerla. Padecen desnutrición crónica y pocos han ido alguna
vez a la escuela. El número de niños menores de cinco años y de madres que
fallecen es muy elevado comparado con quienes no sufren la pobreza. También
triste y excesivamente alta es la cantidad de personas pobres que mueren
debido a enfermedades contagiosas -que muy fácilmente se podrían tratar y
curar.
A estas criaturas se les
deniega una vida digna y el acceso a una educación de calidad, y terminan
como menores trabajadores o en otras situaciones de explotación. Explotación
laboral, tráfico de menores, pornografía, prostitución, explotación sexual,
adopción ilícita, uso de estupefacientes, sustancias psicotrópicas y consumo
de bebidas alcohólicas… Millones de pequeños sufren los horrores que se
originan de la actual situación de la humanidad.
