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La imparcialidad.
No hacer ninguna distinción de nacionalidad, raza, condición social ni credo político. La imparcialidad en su más auténtica acepción impone que se prescinda de las distinciones subjetivas. Aunque la necesidad de “conservar la confianza de todos” es atributo de la neutralidad, ese imperativo se aplica también al principio de la imparcialidad. Sólo una acción imparcial puede proyectar la imagen de uno mismo en la que pueden confiar las personas que necesitan ayuda o protección.
La imparcialidad consiste en poner entre paréntesis todas las consideraciones subjetivas que puedan vendarnos la capacidad de obrar adecuadamente. |
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