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Ignorancia. Nº 2.
Una comunidad, pidió a un sabio que les impartiese enseñanza en forma de discursos, ya que no concebían otra forma de aprendizaje. Después de mucho insistir, éste accedió. Dirigiéndose a la asamblea, preguntó: “¿Saben de que voy a hablar en el discurso de hoy?” No -Contestaron todos al unísono- “Pues, si no saben siquiera de lo que voy a hablarles, ¿cómo van a aprender nada? -dijo el sabio antes de marcharse- Los miembros de la comunidad volvieron a buscarlo. El sabio preguntó de nuevo a la asamblea cuando regresó: “¿Saben hoy de que les hablaré?” Sí -Contestaron ésta vez habiéndose puesto previamente de acuerdo- “Pues si ya saben de que voy a hablar, no me necesitan” replicó el maestro, y volvió a marcharse. Nuevamente lo convencieron los miembros de la comunidad para que hablase, esta vez concluyeron que lo mejor sería contestar unos, que sí sabían de lo que hablaría y otras que no, en caso de que volviese a preguntar. En efecto, reunidos todos esperando el discurso del sabio, éste preguntó: “¿Y hoy saben de que les hablaré?” “Unos sí lo sabemos y otros no” -respondieron- “En este caso” -dijo el maestro-, “que los que saben instruyan a los que no lo saben”. Dicho lo cual, se marchó y no regresó más. |
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