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Fragmentos
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Los Antiguos fueron, los
Antiguos son y los Antiguos serán. Desde las oscuras estrellas Ellos
vinieran antes de que naciera el Hombre, sin ser vistos y odiosos, Ellos
descendieron a la primitiva Tierra.
Bajo los océanos Ellos
se reprodujeron mientras las edades pasaban, hasta que los mares abandonaron
la tierra, después de lo cual Ellos salieron como enjambre en todas Sus
multitudes y la oscuridad reinó en la Tierra. En los helados Polos Ellos
levantaron poderosas ciudades, y en los lugares elevados los templos de
Aquellos a quienes la naturaleza no pertenece y los Dioses han maldecido.
Y la simiente de los
Antiguos cubrió la Tierra, y Sus hijos perduraron a través de las edades.
Los shantaks de Leng son la obra de Sus manos, los Espantos que moraron en
las bóvedas primordiales de Zin los conocen como Sus señores. Ellos han
engendrado a Na-hag y a los Feroces que cabalgan en la Noche; el Gran
Cthulhu es Su hermano, los shaggoths Sus esclavos... Los Dholes rinden
homenaje a Ellos en el valle lleno de noche de Pnoth y los Gugs cantan Sus
alabanzas bajo los picos de la antigua Throk.
Ellos han paseado
entre las estrellas y Ellos han paseado por la tierra. La Ciudad de Irem en
el gran desierto Los ha conocido; Leng, en el Yermo Frío. ha visto Su paso,
la ciudadela eterna sobre las alturas veladas por las nubes de la
desconocida Kadath llevó su marca.
Voluptuosamente, los
Antiguos pisaron los caminos de la oscuridad y Sus blasfemias fueron grandes
sobre la Tierra; toda la creación se inclinó bajo Su poder y Los conoció por
Su perversidad.
Y los Señores Mayores
abrieron Sus ojos y advirtieron las abominaciones de Aquellos que asolaron
la Tierra. En su ira, Ellos levantaron Su mano contra los Antiguos,
dejándolos en medio de Su iniquidad y arrojándolos lejos de la Tierra al
Vacío que hay más allá de los planos donde reina el caos y el cuerpo no
permanece. Y los Señores Mayores pusieron Su sello sobre la Puerta y el
poder de los Antiguos no prevaleció contra su poder.
El odioso Cthulhu
surgió entonces de entre las profundidades y montó en cólera con extremada y
grande furia contra los Guardianes de la Tierra. Y Ellos anularon sus
venenosas garras con poderosos sortilegios y lo encerraron dentro de la
Ciudad de R'lyeh, donde bajo las olas dormirá el sueño de la muerte hasta el
fin del EóN.
Más allá de la Puerta
moran ahora los Antiguos; no en los espacios conocidos por los hombres, sino
en los rincones que hay entre ellos. Ellos vagabundean fuera de la
superficie de la Tierra y esperan siempre el momento de Su vuelta; porque la
Tierra Los ha conocido y Los conocerá en el tiempo a venir.
Y los Antiguos tienen al horrible e informe Azathoth por Su Dueño y esperan
con El en la negra caverna donde roe vorazmente en el caos final en medio
del loco batir de recónditos tambores, del discordante sonido de horribles
flautas y de incesantes bramidos de ciegos dioses idiotas que andan
arrastrando los pies y gesticulan por siempre más sin propósito alguno.
El alma de Azathoth
mora en Yog-Sothoth y El llamará a los Antiguos cuando las estrellas marquen
el tiempo de Su venida; porque Yog-Sothoth es la Puerta a través de la cual
Aquellos del Vacío volverán a entrar. Yog-Sothoth conoce los laberintos del
tiempo, porque el tiempo es uno para El. El conoce por dónde aparecieron los
Antiguos en tiempos muy remotos y por donde Ellos volverán a aparecer cuando
el ciclo vuelva a empezar. Después del día viene la noche; los días del
hombre pasarán, y Ellos reinarán donde Ellos reinaron una vez. Por su vileza
los conoceréis y Su maldición mancillará la Tierra. |