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El ungüento de las brujas.
Para un gran número de
desdichados y desdichadas, entregados a estas locas y abominables prácticas, el sabbat no
era más que una amplia pesadilla en la que los sueños parecían realidades, y que ellos
mismos se procuraban por medio de brebajes, fricciones y fumigaciones narcóticas. Porta,
a quien hemos señalado ya como un mixtificador, da en su Magia natural la pretendida
receta del ungüento de las brujas, por medio del cual se hacían transportar al sabbat.
Se componía de manteca de niño, acónito hervido con hojas de álamo y algunas otras
drogas; despues, quiere que todo esto se mezcle con hollín de chimenea... lo que debe
hacer poco atractiva la desnudez de las brujas que acuden al aquelarre frotadas con esa
pomada.
He aquí otra receta más seria, ofrecida igualmente por Porta, y
que transcribimos en latín para dejarle íntegro todo su sabor a grimorio:
Recipe: suim, acorum
vulgare, pentaphyllon vespertillionis sanguinem, solanum somniferum et oleum, todo ello hervido e incorporado junto hasta la
consistencia del ungüento".

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