Lo mismo se ha de aplicar luego -decimos luego, no
junto- al aspecto Dios omnisciente, Dios fuente de todo conocimiento, de
todos, no de algunos conocimientos que se refieren sólo al bien y a la
creación. Omnisciente quiere decir todo conocimiento y quiere decir, además,
que todo conocimiento procede de Él, está procediendo de Él, ahora. Nos
daremos cuenta de que no hay conocimientos aparte de Dios, que en nuestra
vida no hay sectores que nos interesan particularmente, por ejemplo la
lectura de novelas, lo cual puede representar un descanso, o una huida; no
debe ocurrir el que “yo” considere que cosas de este tipo nada tienen que
ver con mi vida seria. También ahí estoy expresando en mí esa potencia de
Dios, en la forma que sea.
Todo eso requiere también un tiempo de dedicación, el
comprender que quiere decir Dios omnisciente, que quiere decir que toda
verdad procede de Dios, que está procediendo ahora de Dios, en todos los
aspectos, desde los más técnicos y sublimes, hasta los más corrientes y
festivos de nuestra vida diaria.