La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 

El deseo.
 

El desarrollo oculto requiere muy especialmente la educación de lo relativo al deseo. No se trata de que el discípulo se convierta en hombre sin deseos, pues todo lo que hemos de alcanzar, también hemos de desearlo, y el deseo siempre quedará satisfecho cuando se apoye en una bien definida fuerza, que se origina en el verdadero conocimiento. Una de las reglas de oro para el discípulo es: "De ninguna manera desear algo antes de saber si es lo correcto en el dominio correspondiente".

El sabio ante todo aprende a conocer las leyes del mundo, y luego sus deseos se transforman en fuerzas que llevan en sí mismas su realización. Cabe citar un ejemplo que lo explica claramente. Muchos desearían conocer, por propia visión, algo de su vida antes de su nacimiento. Semejante deseo no tiene objeto, ni puede dar resultado alguno en tanto que tal persona no haya adquirido, mediante el estudio científico-espiritual (y eso en su característica más sutil e íntima) el conocimiento de las leyes de la naturaleza de lo Eterno. Una vez adquirido este conocimiento, si entonces quiere progresar, su deseo ennoblecido y purificado le capacitará para lograrlo.

Es también inútil decir: "quiero precisamente conocer mi vida precedente y, con este propósito, deseo aprender". Por el contrario, es menester renunciar totalmente a ese deseo, eliminarlo absolutamente y empezar a estudiar sin esa intención. La alegría y la devoción por lo que se aprende, han de desarrollarse sin el propósito mencionado; sólo así se aprende a tener el deseo respectivo en forma tal que lleve consigo su realización.

 

Menú de este tema

Home