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La consciencia ya está ahí.

Otra de las sugerencias que se pueden hacer, cuando uno está trabajando ya en este camino, es que esta conciencia de Ser, de ser auténticamente “yo” en todo momento aparte de lo que pienso, de lo que siento, es posible actuali­zarla de otra forma, de una forma complementaria.

Se trata de percatarnos de que esta conciencia ya esta ahí. Démonos cuenta de que, en el fondo, todo lo que esta­mos viviendo nos viene de ahí, de este eje. Podemos hacer un esfuerzo para ir hacia ahí, ésta es la técnica de la que hemos hablado. Pero hay otro modo complementario, que consiste en aprender a reconocer que Eso está ahí. En algunos momentos uno puede intuir que realmente toda la fuerza le viene de dentro, que la vida es siempre de tipo centrífu­go, que va de dentro a fuera, que surge de un punto, de un eje, y se exterioriza, se expresa. Y este eje del cual surge el impulso, tanto el nervioso, como el afectivo o el mental, es algo real que uno puede intuir, intuir en el interior y demostrar en lo fisiológico.

Aquí se trata de dejar que la vida se exprese, que salga de dentro, darse cuenta de este eje pro­fundo, central. Es un poco lo que ocurre con la persona que aprende a nadar, que, mientras trata de sostenerse ayu­dándose con su fuerza, su idea y su voluntad, se hundirá, porque está crispada. Sólo al entregarse verá que es desde abajo que le está viniendo la fuerza que le sostiene.

Tenemos que aprender a estar ahí, aprender a vivir desde ahí, en un estado permanente positivo de Ser, de Realidad. Esto no significa que uno se cierre a ningún estímulo externo en ningún momento. No se trata de ir ha­cia dentro solamente, sino de aprender a ser y a estar en el Centro, en el equilibrio del eje para, desde allí, vivirlo todo. No es un cerrarse hacia el centro, un alejarse del mundo, un aislarse de nada ni de nadie, sino un aprender a abrirse progresivamente, y para ello apoyarse cada vez más en el eje más posterior, más central de uno mismo. Es ir hacia el centro, pero sin dar la espalda al mundo, es sentirse más uno mismo desde un punto más profundo, es aprender a estar más fuerte, más libre, más ligero, es una toma progresiva de concien­cia, todo ello realizado dentro de la misma dinámica de la vida.

 

 

 

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