Salud corporal y espiritual.

La primera condición es fijar la atención en mantener y favorecer el buen estado de la salud corporal y espiritual. Es obvio que la salud no depende, primariamente, del individuo; pero está al alcance de todos el hacer todo lo posible en su favor. Sólo de un hombre o mujer sanos puede nacer un conocimiento sano. La enseñanza oculta no rechazará a una persona que no esté sana; pero tiene que exigir que el discípulo tenga la voluntad de vivir sanamente.

A este respecto, el hombre debe alcanzar la mayor independencia. Los buenos consejos de los demás son, por lo general, enteramente superfluos; cada uno debe esforzarse en hacer lo propio por sí mismo. Desde el punto de vista físico, más que de otra cosa, se tratará de alejar las influencias nocivas. Ciertamente, muchas veces, para cumplir con nuestros deberes, tenemos que hacer cosas que no favorecen nuestra salud. El hombre debe saber, en el caso dado, anteponer el deber al cuidado de la salud. Pero ¡a cuántas cosas puede renunciarse con algo de buena voluntad! El deber debe colocarse, en muchos casos, por encima de la salud y aún de la vida; pero el discípulo nunca hará lo mismo con el goce. El goce será para él únicamente el medio para conservar la salud y la vida. Y a este respecto, es indispensable ser absolutamente sincero y veraz consigo mismo. De nada sirve llevar una vida ascética si esto responde a móviles semejantes al de otros goces. Uno puede sentir satisfacción en el ascetismo, como a otro le gusta tomar vino, pero no podrá esperar que tal ascetismo le sirva para obtener el conocimiento superior.

Debemos hacer todo cuanto sea compatible con la situación en que uno se encuentre para favorecer la salud del cuerpo y del alma. El pensar con calma y claridad y el certero sentir forman aquí la base de todo. Debe hacer suyo un sano criterio para todas las situaciones de la vida; en tranquilidad debe recibir las impresiones de las cosas y dejar que ellas le digan lo que son. Se esforzará en responder, en todo momento, lo que la vida pueda exigirle.

 

Menú de este tema

Home