La constancia.

 

titulo1.jpg (5546 bytes)La quinta condición es la constancia en realizar toda decisión, una vez que se la haya tomado. Nada debe inducir al discípulo a abandonar una decisión tomada, salvo la comprobación de que se había equivocado. Toda decisión equivale a una fuerza que obra a su manera, aunque no produzca los resultados inmediatos dentro del ámbito de la intención primaria. El éxito constituye el factor esencial únicamente cuando la acción surge de un apetencia, de un deseo; pero toda acción engendrada por la apetencia carece de valor ante el mundo superior. El único factor determinante ha de ser el amor que induce a la acción. En este amor deben converger todo cuanto induzca al discípulo a obrar. Entonces tampoco cesará en sus esfuerzos para realizar lo decidido, por numerosos que hayan sido sus fracasos. Así aprenderá a no esperar los efectos exteriores de sus acciones sino a encontrar satisfacción en la acción misma. Aprenderá a sacrificar, en beneficio de la humanidad, sus propias acciones y hasta su ser entero, sin importar como ese mundo reciba su sacrificio. A tal sacrificio debe estar dispuesto quien aspire a ser discípulo de la ciencia de lo oculto.

 

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