LA CAPA DE OZONO

La capa de ozono es una fina capa de la atmósfera que recubre toda la tierra –de 15 a 30 Km de espesor- que nos protege del sol. Está compuesta en su mayoría por el gas ozono. Desde el inicio de los tiempos, esta capa de ozono ha bloqueado los rayos solares más peligrosos para la vida en la tierra: los ultravioletas. Esta capa ha actuado como una red que protege a la superficie terrestre de la radiación solar.

El ser humano libera en el aire productos químicos que él mismo fabrica y que se infiltran gradualmente en todas las zonas de la atmósfera, comprendida la estratosfera. Estos productos químicos se descomponen en la estratosfera debido a los altos niveles de radiaciones solares ultra violetas y descomponen el ozono, disminuyendo de manera significativa la capa que forma. Hay un adelgazamiento y perforación de la capa de ozono, y este fenómeno es resultado de las actividades humanas. Este es un problema ambiental global, ya que si bien las fuentes que dañan la capa se encuentran el Hemisferio Norte, los efectos son más evidentes y agresivos en el Hemisferio Sur.

Se dan dos fenómenos conjuntos, por un lado el adelgazamiento de la capa de ozono que envuelve a la Tierra; por otro lado, la perforación de la capa en algunas zonas -en algunas épocas del año-. Este último fenómeno es lo que se conoce como "agujero de ozono".

El tener una capa de ozono debilitada implica una mayor incidencia de rayos ultravioletas en nuestro ambiente. Entre otros efectos, la radiación causa en el ser humano un incremento de los casos de cáncer de piel, deprime el sistema inmunológico y multiplica los problemas oculares. Los efectos ambientales -sociales, económicos y ecológicos- esperados por este aumento en la radiación son mayormente negativos.

En lo que respecta a los factores ecológicos, el hecho de que todos los organismos que habitan el planeta estén habituados a un determinado nivel de radiación ultravioleta, que ha existido por miles de años, hace que frente a un cambio en el mismo se den problemas en su adaptación a este nuevo ambiente con mayor radiación. Es decir, no todos los organismos podrán vivir en estas nuevas condiciones, o al menos no podrán hacerlo en las mismas condiciones. Por ejemplo, en los ecosistemas marinos se prevé una disminución del plancton y, por lo tanto, de la disponibilidad de alimento para otros seres superiores -peces mamíferos y otros.

Además, este mayor nivel de radiación afectará negativamente el crecimiento de las plantas. Por ello, las cosechas se verán afectadas al igual que las economías. Otro de los efectos sobre el ser humano son aquellos vinculados a la salud y al trabajo. El turismo, la construcción, los trabajos rurales, etc., son actividades que conllevan un riesgo de recibir un exceso de radiación que incrementa las posibilidades de contraer cáncer de piel.

El agotamiento del ozono estratosférico y los cambios climáticos son efectos de las actividades humanas sobre la atmósfera mundial. Constituyen problemas ambientales distintos, pero se encuentran relacionados de varias maneras.

 

4. El cambio climático.

El cambio climático es una de las mayores amenazas para la vida en la Tierra. Sus repercusiones sociales y económicas ya se hacen sentir. Este fenómeno está asociado a la constante emisión a la atmósfera de "gases de efecto invernadero" que están generando un progresivo calentamiento global elevando las temperaturas medias globales.

Los impactos del cambio climático son de gran escala, de carácter irreversible y ponen en riesgo tanto la biodiversidad natural, los ecosistemas productivos como las condiciones de vida de las poblaciones humanas. Sus manifestaciones se registran en el aumento de eventos meteorológicos más extremos como tormentas y huracanes, así como inundaciones y sequías. Las nuevas condiciones climáticas incrementan la expansión de epidemias y enfermedades como la malaria y el dengue. Graves inundaciones son ahora frecuentes, y son una clara ilustración de nuestra vulnerabilidad ante estos cambios climáticos.

La temperatura del planeta está aumentando en forma alarmante debido a la contaminación y ello tendrá consecuencias desastrosas. Este aumento de la temperatura se debe a la actividad humana y cada vez será mayor. La década de los 90 fue la más caliente del siglo pasado y los cambios en este siglo serán aún más drásticos. La temperatura del planeta podría aumentar este siglo hasta unos seis grados centígrados y el nivel de los mares podría subir hasta cerca de un metro. Y serán los países que no se encuentran desarrollados los más afectados por las devastadoras consecuencias: escasez de agua, pérdida de cultivos, aumento de epidemias e inundaciones.

Las formas en que se manifiesta el cambio climático son cada vez más precisas y se encuentran detalladas en una serie de tendencias que se han comprobado en los últimos años. La temperatura global del aire a nivel de la superficie es mayor que en el siglo XIX, las áreas cubiertas por nieve y hielo han disminuido, los niveles promedio del mar han aumentado, así como la temperatura de los océanos. La temperatura sigue aumentando, así como el nivel de los mares. Este aumento en el nivel del mar podría llevar al desplazamiento de millones de personas que habitan en sus costas.

Existe una clara conexión entre el aumento de la temperatura global y la emisión de los llamados gases de invernadero, especialmente el dióxido de carbono -CO2. El incremento de este gas se debe en gran medida a la quema de combustibles fósiles, como el petróleo.

 

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