Reaprendizaje del encanto.
El capullo Simboliza todas las cosas, Incluso aquellas que no florecen, Pues todo florece por dentro, por su propia gracia. Aunque es necesario Volver a enseñar a una cosa su encanto, Poner una mano en la flor Y tornar a explicarle con las palabras y el tacto, Que es encantadora, Para que florezca de nuevo, Por dentro, por su propia gracia. Galway Kinnell
Volver a enseñar a una cosa su encanto es la naturaleza del amor. A través del amor cualquier ser y cualquier cosa puede de nuevo florecer por dentro. Cuando recobramos el conocimiento de nuestro propio encanto y el de otros, la gracia propia surge de un modo natural y bello. La cualidad por la que "volvemos a enseñar a una cosa su encanto" es uno de los mayores atributos del amor. Mirar a las personas y comunicarles que pueden ser queridas, y que en recompensa pueden amar, es proporcionarles un inmenso don. Significa también un regalo para nosotros mismos al ver que somos uno con toda la Vida. El amor une a todos los seres, es el factor que cohesiona toda la existencia. Cuando una persona experimenta ira, su corazón se vuelve insensible y se cree separada del resto de los seres. Del mismo modo, la fuerza del amor incondicional, nos permite integrarnos a nosotros mismos y con todos los seres. La belleza de esta verdad es tal que alentar a un corazón amoroso, aunque sólo sea por el tiempo que dure el chasquido de unos dedos, hace de alguien un ser verdaderamente espiritual.
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