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Hemos hablado en un tema anterior de los hombres que rinden culto al diablo, que se dejan dominar y esclavizar por él, aunque busquen algunos favores a cambio. Los verdaderos magos no servirán nunca al diablo: es por eso por lo que no hay verdadera magia en los sabbats y las misas negras, tan sólo algunos indicios identificables con elementos tradicionalmente mágicos. Los verdaderos magos intentarán ponerse por encima del diablo o, en todo caso, tratarlo de igual a igual. Esto no quiere decir que lo consigan siempre, pero al menos no se dejarán dominar voluntariamente. La servidumbre es algo que no entra en las relaciones de los verdaderos magos con el diablo. Entramos, pues, en el reino de los pactos.
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