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Poemas de quietud: La
poesía taoísta.
Es una delicia leer los poemas inspirados en el amor taoísta por la
naturaleza. Ellos transmiten de la manera más admirable el espíritu de los
ermitaños que habitan en las montañas, pero es difícil que el traductor
pueda apresar algo más que un indicio de su belleza. Hay que renunciar con
pena a sus rimas e incluso a sus ritmos originales, pues las formas poéticas
que aparecen más a menudo sólo tienen cinco o siete sílabas en cada verso, y
las lenguas occidentales no pueden concentrarse así debido a las desinencias
de las palabras y a las preposiciones que usamos, de las que prescinde
completamente el original. Hemos intentado, aunque es difícil, mantener los
versos más bien cortos que largos y preservar así algo de la etérea ligereza
que es una de las principales notas de hermosura de estos poemas.
No todos los poetas que hemos seleccionado practicaban conscientemente el
cultivo del Tao, pero todos eran taoístas en el sentido de que poseían
aquella afinidad especial con la naturaleza que, en China, es el distintivo
tanto de los taoístas como de los grandes artistas.
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