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A
lo largo de la historia de la humanidad, la literatura, en cualquiera de sus
formas, ha sido un importante medio para la comunicación del conocimiento
espiritual. En muchas obras, antiguas y modernas, encontramos agradables
ocasiones para aprender. En ellas vemos que la espiritualidad nos atañe a
todos y que, con su ayuda, debemos aprender a ser conscientes y a obrar
apropiadamente. .
Muchos de los ejemplos “imaginarios” que contienen nos impulsan hacia nuevas
percepciones y emociones, y hacia una nueva forma de obrar. La ciencia y la
tecnología nos han llevado a un espléndido mundo nuevo, que nos brinda
mayores posibilidades que nunca. Sin embargo, en muchos aspectos nuestras
actitudes y sentimientos no han evolucionado de una manera acorde. No somos
conscientes, no conocemos y no obramos apropiadamente en nuestras propias
vidas, por lo que el desorden y el sufrimiento los proyectamos hacia el
resto de la humanidad, a veces de manera extremadamente cruel. Y esto ocurre
porque arrastramos ideales, creencias y percepciones erróneas sobre las
realidades de nuestro mundo.
Esperamos que este espacio haga surgir entre nosotros a más personas
dispuestas a observar, a ver con atención los condicionamientos que
encadenan a uno mismo y la humanidad y que por el peso de la misma
comprensión se disipen las cadenas... y el sufrimiento.
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